¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 360

Memorias: la voz de los sobrevivientes lo del padre Tiberio, porque a él lo tildaron de guerrillero, a todos los que ayudaron a esta gente los tildaron de guerrilleros, todo el mundo estaba pendiente de esto, los paramilitares entraron y como necesitaban acabar con la guerrilla entonces aprovecharon ahí, y ahí fue donde se sembró el terror en Trujillo, todo comenzó con la marcha [ campesina ]. 96
En el relato, el momento en que se estigmatiza a líderes y a la marcha que organizan marcará el inicio de una larga violencia. Las memorias escritas del Consejo Regional Indígena del Cauca – cric – registran la imputación de identidades y el señalamiento al que sus líderes y las comunidades indígenas han sido históricamente sometidas:
Constantemente hemos sido señalados de pertenecer a la guerrilla, al ejército, al narcotráfico o a los paramilitares. Siendo víctimas de constantes invasiones ideológicas( religiones, partidos de derecha y de izquierda, instituciones del gobierno y privadas, ong, entre otras) que confunden a nuestras comunidades. 97
Las sospechas y estigmatizaciones sobre líderes sociales y las organizaciones sociales están vinculadas al terreno oscuro y complejo que fue descrito en el aparte sobre las complicidades, que fueron exacerbadas y manipuladas para justificar la persecución sistemática a líderes y activistas. En las memorias sobre la estigmatización, a esta se le atribuye una capacidad de desencadenar la violencia y la represión.
96. Testimonio de mujer adulta. gmh, Trujillo, 201. 97. Consejo Regional Indígena del Cauca,“ Por la autonomía de los pueblos indígenas frente a los conflictos que atentan contra nuestro proyecto de vida( Declaración de Jambaló)”, policopiado, marzo 23 de 1999. En gmh, Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y memoria en el Cauca indígena( Bogotá: Taurus / Semana, 2012), 320.
5.3. Las labores de la dignidad y la resistencia
Es importante recordar, para que nuestros hijos, nuestros vecinos y todos los que nos rodeen algún día puedan decir que lo que se vivió aquí no fue algo tan fácil, fue algo muy difícil. Que días nos tocaba salir de nuestras casas, que teniendo propiedad teníamos que abandonar nuestras casas. Pero aquí estamos, fuimos valientes y resistimos a esos altibajos que hubieron. 98
Los testimonios que se incluyen en este aparte describen cómo sobrevivieron y qué hicieron las víctimas frente a las violencias que sufrieron o de las que fueron testigos. En ellos, cuentan cómo actuaron para intentar protegerse, modificar, negociar o alterar las situaciones de violencia que vivieron y los designios de los actores armados. Estos actos individuales y colectivos incluyen: 1) actos sutiles, indirectos y no oposicionales de protección, acomodamiento y resistencia cotidiana que hacen la vida diaria más vivible frente al poder devastador de las violencias; 2) actos de solidaridad, bondad y rescate humanitario mediante los que se pervive, se restauran relaciones, se mantiene cierta autonomía y la dignidad de las víctimas; 3) actos de oposición, desobediencia, rebelión, confrontación directa o indirecta y resistencia civil a los controles y arbitrariedades de los poderes armados, así como a sus versiones o silencios sobre lo que pasó; y 4) prácticas de conmemoración, peregrinación, reconstrucción de memoria y búsqueda de verdad mediante las cuales, emprendedores de memoria, grupos y organizaciones sociales buscan visibilizar sus reclamos, restaurar la dignidad y resistir al olvido.
Los relatos rescatan a las víctimas y testigos como seres humanos que, por encima del desbalance de poder frente a los actores armados, responden a situaciones adversas y buscan alterar sus resultados. De esta manera, los testimonios acopiados por el gmh reivindican el sentido político y la función reparadora que estas acciones tienen para sobrevivientes y testigos. En algunos casos, las memorias de estos actos dan cuenta también de los juicios y posiciones morales y políticas de estas personas.
98. Testimonio en el Taller de memorias en El Tigre, Putumayo, 2010.
359