Memorias: la voz de los sobrevivientes pasa? Los paramilitares como las guerrillas, cuando la cosa se pone pesada se van y dejan a la gente, que en su momento les ayudó, como carne de cañón […]. 74
En las memorias, algunas personas ven en esta compleja imbricación de relaciones y colaboraciones entre armados y pobladores una de las razones por las que fueron victimizados. Así lo expresa un hombre en El Salado:“ Lo que pasó aquí fue por nosotros mismos. Si nos hubiéramos puesto de acuerdo en no aceptar a ningún grupo armado, como sucedió en Canutalito, pues no nos hubiera pasado”. 75
Sin embargo, en otras referencias las personas entrevistadas llaman la atención sobre la coerción que estaba de por medio en dichas“ colaboraciones” y, por consiguiente, en la dificultad para ejercer un juicio moral o atribuir responsabilidades sobre aquellos que se enfrentaron a estos dilemas y circunstancias. Comenta un poblador de Trujillo, Valle del Cauca:
[…] En esa época en que andábamos nosotros de ahí para acá, claro, el campesino es el que lleva del bulto, unos porque les gusta y otros porque les toca, así de sencillo. Porque llega un grupo paramilitar aquí a la zona, por ejemplo, aquí a Trujillo y póngale la cantidad de muchachos que se van para allá. Y al que no le gusta pues le toca. Entonces, uno, gústele o no le guste tiene que colaborar […]. 76
Este tejido complejo de colaboraciones, traiciones y señalamientos activa profundas desconfianzas entre pares comunitarios y refuerza silencios y dudas sobre las responsabilidades de agentes locales en la violencia. Desde esta perspectiva, las memorias sobre las complicidades locales son además registros de la desestructuración del orden social y de las bases morales que sostienen la vida cotidiana. Por ello, alrededor de las complicidades y colaboraciones de numerosos personajes de la vida
74. Testimonio de mujer adulta, San Carlos, 2010. gmh, San Carlos, 136. 75. Testimonio # 20 de hombre adulto. gmh, El salado, 136. 76. Testimonio # 7. gmh, Trujillo, 144. local se erigen los silencios que cuidan verdades sobre las alianzas, lealtades y traiciones que llevaron a que vecindades, amistades o familiares participaran o permitieran la violencia, y terminaran en lados diferentes del conflicto. Como lo indican los testimonios referidos a continuación, los dilemas y las rupturas que les quedan en la vida diaria a los residentes de municipios como San Carlos y los de El Salado son enormes:
Cuando ellos menos pensaron estaban matando [ a ] sus pares y creo que ahí en los jóvenes hay una cosa que es impresionante porque ellos saben quién fue y ellos saben quién los mató y la gente sabe; pero ellos saben también que eran sus vecinos, que vivían en su vereda, que fueron sus familiares, eso lo saben ellos también. 77
Cuál fue la manera, las ganas que ellos [ los paramilitares ] llevaron, que cogieron a un muchacho, que ese tipo él tenía sus problemas mentales, si él a usted no lo conocía, usted no le sacaba palabra. Entonces como ellos lo conocían, empezaron a preguntarle, y como no les contestaba nada, entonces lo mataron [...]. El pueblo vivía intimidado por ambos grupos [ paramilitares y guerrillas ], porque ajá, con tantas armas, tantas armas que ellos tenían, de pronto uno se veía hasta comprometido, porque ellos lo comprometían a uno […]. 78
Este complejo tejido de memorias y silencios permanece en las comunidades como uno de los tantos legados de la guerra y contribuye a reforzar estigmas y estereotipos que se imponen a aquellas personas que fueron victimizadas o que vivían relaciones complejas en territorios asociados con uno u otro grupo armado.
77. Testimonio de mujer adulta, San Carlos, 2010. gmh, San Carlos, 244. 78. Testimonio # 25 de tres hombres y tres mujeres, tres adultos mayores, dos adultos y un joven desplazados, Cartagena, Barrio San José de los Campanos. Investigación sobre El Salado.
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