¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 355

INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
5.2.2. Memorias de la estigmatización
El estigma de ser señalado como perteneciente, auxiliador o informante del“ otro bando” es otra memoria emblemática. La victimización se origina en una relación desigual de imputación de identidades por parte de los victimarios y sus colaboradores hacia la población civil. Estas memorias interpretan lo que pasó como una consecuencia de la estigmatización sufrida. Si bien los impactos de la estigmatización ya fueron analizados en el capítulo cuarto, en este capítulo exploramos la estigmatización como memoria emblemática desde la que se interpreta por qué sucedió lo que sucedió. La estigmatización en los testimonios de pobladores y víctimas se reconoce como un proceso mediante el cual aspectos como: marcas sobre la apariencia, conducta, señales físicas o lugar de residencia se transforman en señales de pertenencia a las filas del enemigo y en mecanismos de culpabilización y señalamiento hacia la población civil.
5.2.2.1. La imputación de pertenencias estigmatizantes
A los hombres les miraban las manos a ver si eran trabajadores, porque los guerreros tenían que tener las manos ampolladas y todo eso, reventadas. Revisaban los hombros a ver si tenían bien marcados los hombros de cargar los maletines. O si tenían alguna cicatriz les ponían problema porque decían que la guerrilla tenía cicatrices. 79
Ahora, a los hombres, ellos cargaban la bomba de fumigar que les hace una seña aquí [ señala el hombro ] y como a los guerrilleros se les hace una seña por el morral, si lo miraban le quitaban la camisa y miraban,“ tiene la seña”, entonces era guerrillero que porque ahí cargaba el fusil y, mentira, había sido la bomba de fumigar. 80
79. Testimonio de mujer adulta. gmh, El Placer, 141. 80. Entrevista # 38 de mujer adulta, vereda Los Ángeles, 2011. gmh, El Placer, 142.
La“ cacería” de señales en el cuerpo se extiende a los modos de vestir, conductas y costumbres de la vida veredal. Así lo recuerda otra mujer de El Placer:
Por allá nos pararon, nos bajaron, nos requisaron. A mí me dijeron que me iban a dejar que porque yo tenía cara de guerrillera, que yo era partidaria de la guerrilla. Eso me levantaron la blusa, me levantaron la camiseta, me bajaron el pantalón, me revisaron aquí [ el hombro ] a ver si yo tenía señales de cuando cargan el morral, las maletas. A ver si yo tenía la boca ajada. A ella [ su patrona ] no la requisaron tanto como a mí, es que yo iba con una sudadera negra y con botas negras y ese era el problema que me montaron a mí […]. Uno de esos señores dijo:“ A esas dos viejas pásenmelas para acá, para ponerlas a cocinar. Necesito que me haga el almuerzo”. Entonces yo le contesté:“ Yo no soy empleada suya”. Dijo:“¡ Ah!, vos sos como alteradita, como arrechita. Vos sos como guerrillera”. 81
Las marcas físicas en el cuerpo se integran con una serie de elementos del ambiente cotidiano, local y diario, que pasa por elementos tan inadvertidos a simple vista como el tipo de atuendo o su color, pero que en escenarios como retenes son leídos por los paramilitares como delatores de guerrilleros:“ los hombres no podían andar con poncho, no podía andar con botas de plástico. Tenía que andar bien forrada la camisa por dentro del pantalón”. 82“ Toda la gente de las veredas comía en el restaurante de El Placer y un día llegaron los paramilitares y a todos los muchachos que tenían botas los cogieron, también a un muchacho de pelo largo”. 83“ No se podían usar camisetas negras ni rojas, puesto que eran tonos asociados con la insurgencia” 84. De esta manera, la edad, el género, los modos de actuar y vestir se usaron para estigmatizar a las personas y justificar los abusos cometidos.
81. Testimonio de mujer adulta. gmh, El Placer, 145. 82. Testimonio de mujer adulta. gmh, El Placer, 142. 83. Notas de, testimoniante no identificada. gmh, El placer, 143. 84. Conversación con maestros. gmh, El Placer, 142.
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