INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
Nosotros no denunciamos eso porque, por una parte, hubo presiones; por otra parte, nos daba miedo hacerlo... A nosotros nos han dicho:“ Oiga, que ustedes por qué no demandaban”. Pero nosotros nunca pensamos en eso … Vea, uno en estas regiones …, usted tiene que guardar silencio, porque si usted se pone a hablar o alguna cosa … Uno tiene que llevarla … Uno lamenta todas estas cosas y eso es muy duro, pero es que en estos pueblos mineros todo se olvida […]. 60
[…] a nosotros nos da miedo hablar porque si no hubiera sido por eso, a uno cuando le mataron su hijo ahí mismo se hubiera denunciado … Es que yo duré más de tres años con ese miedo … Entonces, nosotros no pusimos demanda, por miedo y temor... Es que aquí nadie hacía nada por las víctimas … Por ahí después me mataron a otro, en una cantinita, abalearon un hijo mío también. Y yo llegué allá y me dijeron que si no iba a hacer la demanda. Y yo les dije:“ Pero, ¿ para qué?, si ustedes no van a coger al que lo baleó. Ustedes no van por allá. Entonces, ¿ para qué, hermano?” Eso fue lo que yo les dije […]. 61
Los testimonios revelan además la percepción y reclamo por parte de las víctimas sobre la imposibilidad de lograr que se haga justicia por la constatación del poder del miedo y el silencio como mecanismos de refuerzo de la impunidad en la que queda gran parte de los crímenes perpetrados.
5.2.1.3. Las colaboraciones internas
Las distintas narrativas escuchadas y reconstruidas ponen rostros y nombres a las personas que establecieron vínculos con los actores armados pasando por encima o“ vendiendo” 62 a personas vecinas, pero también
60. Testimonio # 52, investigación sobre Segovia y Remedios, 2010. 61. Testimonio # 42, investigación sobre Segovia y Remedios, 2010. 62. Entrevista a poblador. Diario de campo, Sucre. Investigación sobre Mujeres y guerra, 2010. señalan a quienes, queriendo sacar ventaja económica, incluso de los propios paramilitares o guerrilla, se convirtieron a su vez en victimarios o en víctimas o en ambas. En las narrativas referidas, estas personas se perciben como“ colaboradores” y los relatos describen de qué manera sus acciones tuvieron un efecto sobre vecindades o paisanos. Esta asignación de responsabilidad que realizan los y las sobrevivientes en sus testimonios muestra las rupturas y divisiones que el conflicto genera en la comunidad o localidad.
En un contexto de guerra, los tejidos de complicidades, alianzas, lealtades y deslealtades cambian continuamente, así como los modos de colaboración voluntaria o forzada. Las memorias sobre estas colaboraciones locales les atribuyen responsabilidades en la desestructuración de la confianza y en los silencios impuestos entre o sobre familias y en las localidades. Así lo narra una mujer del municipio de Segovia( Antioquia), quien en su relato sobre la masacre del 11 de noviembre de 1988 reflexiona sobre las consecuencias que tuvo el haber identificado conocidos entre los perpetradores de la masacre:“ Y qué tristeza, porque a uno le daba miedo el amigo. Porque uno no sabía si estaba torcido […] o no. Eso se jodió... Yo todavía le tengo mucho miedo a la gente”. 63
Un comunicado de organizaciones indígenas sobre eventos relacionados con la masacre de Bahía Portete, en la alta Guajira, manifiesta las alianzas que se fueron tejiendo entre paramilitares y miembros de la comunidad para ganar ventaja en la dinámica de las disputas sociales, económicas y locales:
[…] deleznable resulta el argumento de las alianzas de nuestros ancestros al que recurren los familiares de Chema Bala [ José María Barros Ipuana ] para justificar su accionar, pues en el mismo tapete y nivel ponen dichas alianzas con las tejidas por Chema Bala con los paramilitares. Una cosa son las alianzas de nuestros antepasados en guerra justa, para enfrentar al invasor
63. Testimonio # 7 de mujer adulta y desplazada. gmh, Remedios y Segovia, 205.
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