Memorias: la voz de los sobrevivientes acciones y la responsabilidad variable de acuerdo a quienes las cometen: militares, civiles, poderosos políticos locales o personas vecinas que fueron forzadas a colaborar.
5.2.1.1 Los agentes estatales
Había una complicidad de los militares. Indiscutiblemente. Porque es que ellos, matar a la gente como la mataron [...]. Tenía que haber complicidad para que absolutamente nadie estuviera, fuera de los civiles, observando lo que pasaba [...]. El recorrido lo hicieron a pie [...]. Y ahí es donde... o sea, cómo la Policía se pierde completamente. La complicidad … el comando de Policía, por la parte posterior donde ellos tenían que bajar con la gente que cogían, tiene sus huecos que utilizan los policías para observar quién anda por el parque [...]. Ese recorrido que ellos hicieron cuando la masacre, yo no sé cuántas horas pudo haber durado. Porque ellos andaban como Pedro por su casa. 33
Este testimonio de una mujer sobreviviente de la masacre del 2 de agosto de 1997 en Remedios, Antioquia, ilustra lo que para ella y otras víctimas de la región arroja la verdad sobre la connivencia del Ejército y la Policía respecto a los hechos relacionados con la masacre del 97. En la memoria de las víctimas, una de las señas de estas colaboraciones es la ausencia del Ejército y la Policía, que“ se pierde completamente” de las calles del pueblo la noche en que ocurre. De la misma manera, el recuerdo de un sobreviviente de la masacre de Segovia perpetrada por paramilitares el 11 de noviembre de 1988 denota la inexplicable ausencia del Ejército de los espacios públicos:
Todos los agentes y soldados estaban en el comando y en el cuartel, y esto lo sé porque ellos siempre se ven en la calle, lo mismo policías que soldados. El Ejército nunca abandona a
33. Testimonio. de mujer adulta. gmh, Remedios y Segovia, 110.
Segovia por la noche. Y esa noche no había nadie, ni policías ni soldados. Yo llegué de Zaragoza a las 2:00 de la tarde y yo no vi Ejército en el pueblo, ni policías andando en la calle. 34
Para estos testigos, las colaboraciones se materializan en ausencia e inacción, y también en el abandono en que quedan los residentes de Remedios y de Segovia. La veracidad de esta interpretación la construyen los relatores alrededor de una serie de indicios, de los que pueden dar testimonio directo, sobre la tolerancia e inacción de las Fuerzas Armadas. Uno de ellos es, en el caso de la masacre de Segovia, que los eventos ocurren muy cerca de las instalaciones de la Policía y del cuartel,“ a menos de cien metros”, y que los agentes“ no hicieron nada para impedir esto”, 35 como lo reclama otro testigo de la masacre de Segovia. La larga duración que tuvo el recorrido de los victimarios durante la masacre es el otro indicio que prueba a testigos y sobrevivientes que a quienes se protegía era a los victimarios, que se movilizaban“ como Pedro por su casa”. 36
Los relatos sobre las complicidades dan testimonio de los modos directos e indirectos en que establecen relaciones de colaboración entre agentes estatales y grupos armados ilegales, y dan cuenta de las múltiples formas de abandono y riesgo a los que se somete a la población. Estos testimonios señalan la gravedad del comportamiento de los miembros de las Fuerzas Armadas y hacen además un reclamo más amplio, apoyados en la obviedad de los hechos, sobre la negligencia del Estado durante los momentos en que fueron victimizados. Así mismo, manifiestan la desconfianza que producen estas acciones hacia funcionarios e instituciones
34. Expediente Penal 7583 de 1988, cuaderno original # 3, ff. 364 – 366. gmh, Remedios y Segovia, 74. 35. Véase: Expediente Penal 7583 de 1988, cuaderno original # 3, ff. 35 – 36. gmh, Remedios y Segovia, 74. 36. En este caso, la complicidad cercana y la evidente aquiescencia de las autoridades con los criminales fue objeto de fallos judiciales. Véanse al respecto las sentencias proferidas por el Juez Regional de Bogotá, que falló en primera instancia( 31 de marzo de 1998), el Tribunal Nacional( 20 de abril de 1999) y la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia( 25 de octubre de 2001).
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