INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
de personas, políticos, funcionarios y miembros de la fuerza pública, que favorecieron o ejecutaron la victimización sufrida, y b) el estigma de la pertenencia a la guerrilla o las filiaciones a milicias imputadas a comunidades y víctimas. El reclamo persistente que articula estas memorias es que las complicidades, estigmatizaciones y continuidad de la violencia fueron o continúan siendo posibles por el abandono en que viven las personas en los territorios y por la impunidad que prevalece, lo que impide a las víctimas la realización del derecho a la justicia y la verdad.
5.2.1. Memorias de las colaboraciones y el abandono
La memoria emblemática que aparece en la totalidad de los casos documentados por el gmh es la de la complicidad de un amplio grupo de actores con los hechos de violencia o el régimen de control armado impuesto sobre la población civil y el territorio. Esta memoria es emblemática porque ofrece un eje interpretativo que captura lo que para un grupo de personas constituye“ una verdad esencial acerca de la [ su ] experiencia” 30. Las memorias de las víctimas y testigos evocan un universo gris y diferenciado de colaboraciones y responsabilidades en el día a día de la guerra: alianzas de carácter político o militar, participación directa y material en los hechos, apoyo económico o político, instigación, encubrimientos estratégicos, consentimientos pasivos, ayudas bajo coerción o miedo, observadores pasivos e indiferencia. 31 La complicidad
30. Steve Stern, Remembering Pinochet’ s Chile( Los Ángeles: Universidad de California, 2005), 113. 31. De la misma manera la literatura sobre justicia transicional elabora sobre los distintos grados y formas de complicidad y maldad que tienen lugar en el contexto de un conflicto armado o de atrocidad masiva, identifica las diferencias y grados de responsabilidad diferenciada entre acciones de cooperación o colaboración directa y las acciones de connivencia o aceptación pasiva. Brownyn Leebaw, basada en el trabajo de Primo Levi, se refiere a estas formas de complicidad como la zona gris,“ un espacio entre víctimas y victimarios, poblado con‘ personas grises, ambiguas’ que existen en cada sociedad, pero que pueden llegar a constituirse en‘ vectores e instrumentos’ de un sistema criminal”. Brownyn Leebaw, Judging State-Sponsored Violence, Imagining Political Change( Cambridge: Cambridge University Press, 2011), 3. Véase: Chiara Lepora & Robert Goodin,“ Grading Complicity in Rwandan Refugee Camps”, Journal of Applied Philosophy 28( 2011): 259-276. en la memoria de las víctimas cubre, de esta manera, un espectro de acciones con grados de responsabilidad diferenciada que incluye actos de colaboración directa y material, y también de apoyos indirectos y de los que tienen lugar bajo coerción. Algunas de estas complicidades han sido corroboradas a través de sentencias judiciales a nivel interno y a nivel internacional, así como cuando se ha declarado al Estado colombiano responsable internacionalmente mediante sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos – cidh. 32
En los casos documentados por el gmh la memoria emblemática de la complicidad tiene dos grandes matices y diferenciaciones. De una parte, está la memoria que reconstruye las acciones de agentes estatales y la responsabilidad de instituciones del Estado como el Ejército y la Policía en los hechos de victimización contra comunidades, organizaciones y líderes. Esta memoria narra con detalle quiénes hacen la guerra y cuáles fueron sus roles para mostrar las responsabilidades de los agentes estatales y de políticos, funcionarios o financiadores. De otra parte, está la memoria que registra las complejas redes y modos internos de colaboración por parte de vecindades, familiares e integrantes de la comunidad. Si bien esta memoria señala responsabilidades y modos de participación, a la vez sugiere los desafíos éticos y humanos que la guerra, la presencia de agentes armados y las complejas redes de colaboración les presentan a los residentes de pueblos, barrios y veredas. Los relatos, en su mayoría, no hacen una discriminación categórica de los actores y sus grados de responsabilidad, pero sí emiten juicios claros sobre la gravedad de sus
32. Entre los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanas que han condenado al Estado colombiano por hechos ocurridos en el marco de este tipo de alianzas, vale la pena resaltar los siguientes: 1) caso de la masacre de Mapiripán Vs. Colombia. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 15 de septiembre del 2005. 2) Caso 19 comerciantes Vs. Colombia. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 5 de julio del 2004. 3) Caso de la masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 31 de enero de 2006. 4) Caso de la masacre de la Rochela Vs. Colombia. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 11 de mayo del 2007. 5) Caso Manuel Cepeda Vargas Vs. Colombia. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 26 del mayo del 2010. 6) Caso de las masacres de Ituango Vs. Colombia. Excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 1 de julio del 2006.
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