Memorias: la voz de los sobrevivientes estaríamos nosotros... Y cuando se fueron yo ya esperaba el golpe, que ya venían pues, que en cualquier momento ya venían esos animales aquí. 18
En este testimonio se recuerda con precisión las palabras dichas, pero además se valora el estado emocional de los milicianos y de ese modo los humaniza: tanto los milicianos como su familia se encontraban nerviosos. Finaliza con una clara apreciación de las repercusiones que traerá el resultado de la coacción( haber dado refugio a los milicianos), para lo cual el relator nombra a los que vendrán como“ animales”, valorando así su comportamiento irracional.
En Segovia, departamento de Antioquia, las personas recuerdan las incursiones y también a quienes eran los informantes:“ unos tipos vestidos de civil y otros de verde, algunos enmascarados, las máscaras eran negras, otros iban encapuchados, con pelucas […] iban matando unos en los carros y otros a pie”. 19 Un testigo de la masacre de Segovia narra:
Yo iba para la calle La Reina, cuando llegué a una esquina yo vi que pasó por ahí un carro pequeño, como amarillo clarito, pasó el carro y de los que iban a pie yo reconocí a tres... ellos eran de aquí de Segovia, pero hace mucho que se fueron, uno se llama Mario, que vivía en Montañita y era trabajador de minas, otro Marcos, que tiene como una cicatriz en la cara al lado izquierdo, también vivía en Montañita y también trabajaba en minas, y el otro es Otoniel, es un señor que tenía negocios aquí, tenía en el barrio Coco Hondo, vendía ahí carne y tenía como una tienda [...] ellos iban disparando, ellos venían hacia el centro [...] a Marcos y a Mario sé qué les decían los“ Yeyos” o los“ Pecas”, y a Otoniel“ Carnicero”. En esta masacre estuvo un ex – agente de la policía que le dicen“ Copartidario”,“ Cuasi” o“ King-Kong”, es
18. Entrevista colectiva, testimonio de hombre adulto, 2010. gmh, La huella invisible de la guerra. Desplazamiento forzado en la Comuna 13( Bogotá: Taurus / Semana, 2011), 122. 19. Expediente Penal 7583 de 1988, cuaderno original # 1, ff. 321 – 322v. gmh, Silenciar la democracia: las masacres de Segovia y Remedios, 62. de apellido Monsalve, estuvo trabajando aquí de policía bastante tiempo y estuvo también en Remedios. También un ex-agente carabinero de apellido Marín, que era mala clase. 20
A través del reconocimiento de tres participantes en la masacre, el relator aporta un testimonio riguroso sobre quiénes fueron los responsables directos de la masacre. La atención a detalles como la ubicación exacta de la cicatriz en la cara de uno de ellos y la ocupación de otro aporta un inventario de evidencias sobre la identidad de los victimarios. Además, el relator registra la conducta reprochable del carabinero Marín y lo caracteriza como hombre“ que era mala clase”. En esos momentos del testimonio, quien relata encuadra su narrativa dentro de un juicio moral sobre la integridad y la capacidad de hacer el mal de los agentes que las ejecutan.
Por otro lado, las narrativas reconstruyen conversaciones por medios comunicativos como los radioteléfonos, en las que un guerrillero o un paramilitar reciben la orden de“ parar una masacre”, son amonestados por sus superiores e, incluso, registran su propia conmoción cuando se enteran de la magnitud de la tragedia causada. Con ello no solo se recuerda la“ vileza” de los armados, sino también el sinsentido y la crueldad que rodean el hecho concreto:
[…] como a las cuatro de la tarde, ellos llamaron“ jefe, llevamos 48, ¿ seguimos o paramos?”. El jefe, porque se oyó claritico por el radio ese o por el teléfono, le dijo:“ Ya no sigan más porque ustedes han matado mucha gente inocente ahí, no sigan”. 21
Mientras se traía al personal, estaban los subversivos con sus armas revisando las embarcaciones que venían, a ver quién había que fuera enemigo de ellos para rematarlo. Entonces vinimos y le dijimos al comandante de la guerrilla:“¿ Sabe qué, hermano? Tiraron una pipeta en la iglesia y mataron a un poco de gente.
20. Expediente Penal 7583 de 1988, cuaderno original # 3, ff. 78 – 80. gmh, Remedios y Segovia, 60. 21. Testimonio hombre, adulto mayor. gmh, El Salado, 114.
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