Memorias: la voz de los sobrevivientes
Las memorias de la desolación se inscriben además en unas temporalidades definidas por los eventos límites que marcan un umbral para quienes los vivieron. Entre los relatos acopiados por el gmh en el 2009 sobre la vida antes de la masacre de Bojayá( 2000) y de la reubicación del pueblo, destaca la narración de una mujer sobreviviente que muestra estos cambios en el sentido del tiempo:
Estas son las ruinas [ las de Bellavista viejo ]… La verdad es que yo después de lo que pasó no me gusta venir acá, es muy duro, es muy triste … hay muchas cosas que uno no las entiende, y como no las entiende pues eso le pega muy duro. Yo en especial siempre me pregunto: ¿ por qué a nosotros?, ¿ por qué tuvo que pasar lo que pasó? Y todo se va acabando … se han ido perdiendo muchas cosas en nuestra comunidad, las costumbres … como dice uno, su ideología, ya no la hay … Acá éramos de pronto más pobres porque vivíamos en unas casitas de madera, pero teníamos todo lo que queríamos … El río, que es la vida de uno acá, el río para nosotros ahora está muerto … solo lo utilizamos para transportarnos y no para saciar los deseos, como bañarse, pescar, lavar los platos, cepillar la ropa, que uno bajaba y lavaba su ropa y se sentía bien encontrarse con las otras mujeres … […] No tenemos nada. 15
El pasado se trae al presente mediante una memoria discursiva que le pone un fin temporal a los ritmos de la vida cotidiana y a la relación humana y productiva que mujeres y hombres mantenían con el medio ambiente. La ruptura temporal sobre la que se construye el relato indica además un quebrantamiento más profundo, que guarda relación con el desequilibro que los actos de la guerra generan sobre la íntima relación que ellas mantenían con el río en cuanto eje simbólico y natural. El pasado se localiza así en un paisaje donde se ancla la relación de estos pobladores con su entorno, mientras que el presente es caracterizado por la ausencia de estos elementos estructuradores y emplazadores de sus vidas.
15. Entrevista a mujer adulta, habitante de Bellavista, 2009. gmh, Bojayá, 109.
La violencia se representa, en algunos casos, no simplemente como un asunto del pasado o de eventos límites como las masacres o el desplazamiento forzado, sino como una entidad“ viva” e incontrolable a través del tiempo, dado su efecto devastador sobre sus vidas. Los versos que escribe una testigo de la masacre de Bojayá, quien participó en los procesos de recuperación de memoria, lo ilustran:
Lo que pasó en Bellavista el día 2 de mayo / fue una cosa inolvidable, / para guardarlo en la memoria, / Sin omitir detalles. // La guerra que estamos viviendo, / no escoge grande ni pequeño, / destruye nuestros pueblos, / y acaba con nuestros sueños. 16
5.1.3 Los rostros y las acciones de los actores armados
Los relatos de víctimas y testigos sobre sus encuentros con los actores armados puntualizan sus impresiones sobre el perfil humano de estos últimos, describiendo su fisonomía y facciones particulares, pero en momentos de terror son percibidos como seres alterados y desfigurados. Un profesor del municipio de San Carlos evoca:
[…] cuando subí la subida de la viejita, al llegar a la esquina estaba a los dos lados lleno … paramilitares. A mí ahí mismo me detuvieron, lo que me impresionó mucho fue ver los rostros, o sea, yo no había visto rostros tan impresionantes antes, no sé por qué pero yo no había visto rostros tan impresionantes, ó sea caras tan … O sea, aunque había unos jovencitos […] ¿ Impresionantes …? Se veían como desfigurados, sería el miedo mío, pero yo los veía como monstruos, muy extraño […]. 17
16. Versos, diario de campo # 2, gestora local de memoria. Bellavista, 2009. gmh, Bojayá, 282. 17. Testimonio de profesor de San Carlos, Taller de memoria, 2010.
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