¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 337

INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
pueblo es violentado con las atrocidades de los victimarios. Uno de los testigos de la masacre de El Salado, departamento de Bolívar, ocurrida en febrero del año 2000, recuerda la cancha donde ocurrieron la mayoría de torturas, delitos y asesinatos, también desde este énfasis narrativo:
En la cancha nos dijeron“ los hombres a un lado y las mujeres a un lado” y nos tiraron boca abajo ahí, de ahí enseguida apartaron a un muchacho, le dijeron“ usted se queda aquí con nosotros porque usted se nos escapó de Zambrano, pero de esta no se nos va a escapar”, le decían ellos. A él fue el primero que mataron en la cancha. Le pusieron una bolsa en la cabeza y le mocharon una oreja primero, y después esto se lo pelaron con espino, lo acostaron y le ponían la bolsa en la cabeza, él gritaba que no lo mataran, que no lo mataran, le pegaban por la barriga, patadas, puños, por la cara, toda la cara se la partieron primero, y nos decían“ miren para que aprendan, para que vean lo que les va a pasar a ustedes, así que empiecen a hablar”, decían ellos. Entonces nosotros le decíamos“ qué vamos a hablar si nosotros no sabemos nada”. Ya después que lo tiraron en la cancha sí lo mataron, le dispararon […]. 13
El relato muestra la crueldad de los paramilitares y destaca los modos en que las víctimas declaran su inocencia, se rehúsan a hablar e insisten en su desconocimiento de la información que quieren obtener los armados.
Anudado al registro de los mecanismos del terror y las huellas del dolor sobre el entorno inmediato, se encuentra el registro de los momentos de la huida en medio del desconcierto y con su intensa carga de sufrimiento e incertidumbre. Una sobreviviente de la masacre de Dos Quebradas en el municipio de San Carlos( departamento de Antioquia), perpetrada por la guerrilla de las farc en enero 16 del 2003, evoca esos momentos:
13. Testimonio # 7 de hombre joven, El Salado, año entrevista gmh, La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestra( Bogotá: Taurus / Semana, 2009), 47,
Cuando llegamos al puente ya casi de noche, gracias a mi Dios. En cada curva era una tensión, pensamos que estaba la guerrilla pero fuimos bajando y no nos atajó nadie. Entonces llegamos al puente de aquí de San Carlos, apenas había llegado el Ejército que le tocó venir caminando desde San Rafael, un helicóptero volaba porque era guardián del Ejército, ¡ iba custodiándolo! Ahí sí había policías, periodistas, el Ejército, ¡ mucha gente! Pero ¿ para qué? Ahí yo les supliqué que fueran por esos muertos pero como ya era de noche se fueron hasta el alto Dos Quebradas, no se atrevieron a arrimar donde estaban los muertos, recogieron los del camino, las señoras degolladas y los que encontraban en la carretera. Ahí dispararon como para simular que los habían atacado y se devolvieron, eso lo hizo el mismo Ejército, se devolvieron … y nosotros aquí esperando de noche los muertos, cuando llega otra vez el Ejército sin los muertos, ¡ qué desespero el de nosotros! 14
Así, los relatos evocan los lugares y las personas con el fin de marcar y describir los escenarios y la topografía del terror, y también para contar cómo se transformaron en lugares que contenían el sufrimiento y registraban la desolación: se trata de calles, plazas, canchas, caminos, ruinas, enramadas y ríos que también guardan la historia de lo que“ sobre o dentro de ellos” pasó y que se traen al recuerdo para trazar los horizontes del dolor vivido y evocado. A través de este tipo de memoria también se construyen unos reclamos que tienen que ver tanto con las víctimas fatales como con las personas sobrevivientes y su entorno físico.
Al recordar estos lugares se reclama que tales espacios tenían un valor y un significado antes de los eventos violentos que los marcaron. Se reclama, además, la inocencia de las víctimas, mientras se enfatiza en la vulnerabilidad e indefensión en la que se encontraban vivos y muertos. Estos relatos dan testimonio de que los hechos descritos no son mentiras o exageraciones, pues los testigos están ahí para confirmar que sí tuvieron lugar.
14. Testimonio de mujer adulta, San Carlos, 2010. gmh, San Carlos. Memorias del éxodo en la guerra( Bogotá: Taurus / Semana, 2010), 128.
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