¡BASTA YA! COLOMBIA: MEMORIAS DE GUERRA Y DIGNIDAD | Page 192

Los orígenes, las dinámicas y el crecimiento del conflicto armado to público de los pactos que algunas élites políticas regionales habían suscrito con miembros de grupos paramilitares, lo que demostraba el grado de inserción que estos últimos habían logrado en varias zonas del país( Pacto de Ralito y Pacto de Chivolo, por citar algunos). Se cumplió así la advertencia que los jefes paramilitares habían hecho cuando pidieron que se les dejara hacer política en forma abierta como fórmula para avanzar en el estancado proceso de paz, al tiempo que señalaban las implicaciones que para la gobernabilidad tendría contar la verdad a la que se comprometieron en la Ley de Justicia y Paz. 209
En efecto, una vez empezaron las audiencias de versión libre de los paramilitares, la nación se enteró de lo que ya era verdad sabida y sufrida en las regiones: los profundos nexos entre paramilitares, empresarios, militares y políticos. La crisis traspasó el ámbito nacional a tal grado que la prestigiosa revista inglesa The Economist afirmó:“ Colombia está sumida en uno los más grandes escándalos políticos en décadas a medida que nuevas revelaciones se van haciendo en cuanto a la colaboración y corrupción entre autoridades oficiales y políticos con las fuerzas irregulares de derecha”. 210 En los Estados Unidos, el escándalo repercutió en el proceso de aprobación del tlc en el Congreso de Estados Unidos, porque llenó de razones a la bancada demócrata que se oponía o condicionaba la aprobación del tratado, en parte como reacción a los escándalos de las interceptaciones ilegales del das, la parapolítica y los falsos positivos, en un momento en el que se cuestionaba profundamente el modelo de lucha contra el terrorismo sin límites del Gobierno George W. Bush y se abría paso el reposicionamiento de la defensa de los Derechos Humanos.
Mientras el Gobierno del presidente Uribe insistía en desconocer la existencia de un conflicto armado en el país y en calificar a las farc como una“ amenaza terrorista” contra la democracia colombiana, este
importantes investigaciones sobre el tema, contenidas en: ed. Mauricio Romero, Parapolítica: la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos; y Claudia López y Ariel Ávila, Y refundaron la patria … De cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el Estado colombiano( Bogotá: Corporación Nuevo Arcoíris, 2010). 209. El Tiempo, 3 de abril del 2009, 1-4. 210. El Nuevo Siglo, 20 de abril del 2007, 4. grupo no daba señales de cesar su empecinamiento bélico. La guerra contra las farc, la negociación con las auc y cierta pasividad con el rearme paramilitar, habían dejado en suspenso el conflicto armado en Colombia al finalizar su mandato en el año 2010.
Este balance del conflicto armado había quedado inscrito en un contexto de reactivación y crecimiento económico que fue importante en el respaldo popular que recibió el Gobierno Uribe durante sus dos periodos. Pero detrás de ese crecimiento los factores estructurales que alimentaron el conflicto armado tendieron a profundizarse, más que a revertirse. Colombia se convirtió en uno de los países más desiguales del mundo y la brecha entre el país urbano y el rural en términos de desarrollo y pobreza se acentuó.
Esto se explica en parte porque los objetivos de las políticas de Seguridad Democrática no son solamente militares y políticos, sino que también tienen un correlato económico que implica el afianzamiento del sector exportador representado por hidrocarburos y otros minerales, agrocombustibles, producidos a partir de plantaciones de palma africana y caña de azúcar, complementado con cultivos permanentes como cacao, caucho, frutales y turismo. 211
De acuerdo con el Banco Mundial, en el coeficiente gini que mide la desigualdad económica dentro de una sociedad, Colombia registró un índice de 59,1 en 1980, que decreció a 51,3 en 1991, y que volvió a repuntar en 1996 a 56,9, y creció vertiginosamente desde entonces hasta llegar a 60,1 en el 2002, como efecto de la crisis económica y el agravamiento del conflicto armado. Con la reactivación económica y la recuperación del territorio por parte del Estado con la política de Seguridad Democrática la desigualdad no se revirtió, preservando índices superiores a los registrados antes de su ciclo de escalamiento en 1996. En el 2004, el coeficiente gini era de 58,3, para el 2007 era de 58,9 y de
211. Teófilo Vásquez.“ Recursos, política, territorios y conflicto armado”, en: Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y territorio en el Sur de Colombia( Bogotá: Universidad Javeriana, cerac y odecofi, 2011) 367-428
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