INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica
55,9 para el 2010 212. Este gini general registra fuertes contrastes entre lo urbano y lo rural, pues, de acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano 2011, el índice gini para la distribución de la tierra es de 87,5, lo que convierte a Colombia en uno de los países con más alta desigualdad en la propiedad rural en el mundo. 213
Esta tendencia responde a que no se intervino el tipo de desarrollo apuntalado por élites y grupos paramilitares en el país rural, no se revisó la política pública rural, ni se reversó la contrarreforma agraria de los paramilitares. Por el contrario, se optó por radicalizar la liberalización económica en el país rural, reducir la intervención estatal, incentivar proyectos agroindustriales competitivos( forestales y biocombustibles) y continuar la expansión del latifundio ganadero. El resultado perverso fue la compra masiva de tierras por parte de empresarios que convirtieron el abandono provocado por la guerra en una oportunidad de mercado, así como la legalización del despojo con proyectos agroindustriales como la palma africana y la expansión del latifundio ganadero.
Erigido sobre bases sociales y económicas precarias, aunadas al agotamiento de la política de seguridad democrática, el Gobierno de Juan Manuel Santos asumió el conflicto armado con un reacomodo militar de las guerrillas y un rearme paramilitar fragmentado y volátil. En ese contexto, su política de gobierno ha combinado la continuación de la acción militar con un replanteamiento de la política de seguridad democrática( más ajustado a la guerra de guerrillas), el reconocimiento social y político a las víctimas del conflicto armado con la Ley de Víctimas como su bandera, y la apertura de un proceso de paz con las farc en el entendido de que en las nuevas condiciones la guerra podría prolongarse indefinidamente y que la solución política es irreversible ante la ya probada y muy costosa insuficiencia de la solución militar.
212. El índice de gini es una medida de dispersión de una distribución y se usa para medir la desigualdad en la distribución de la riqueza, el ingreso o la tierra. Cuanto más se acerca 100 mayor es la desigualdad. 213. pnud Colombia,“ Colombia rural: razones para la esperanza, 197.
**** Este capítulo ha intentado ilustrar los motivos por los cuales se ha producido el conflicto armado en el país, así como sus dinámicas, cambios y los diversos intentos por superarlo. Es una historia larga que resulta difícil de explicar, no solo por su carácter prolongado, sino porque, a diferencia de conflictos armados y guerras en otros países, en el caso colombiano emergen y se entrecruzan diversos factores que alientan la guerra. Por un lado, están los factores económicos, por ejemplo, aquellos vinculados con la tenencia y el uso de la tierra; con los beneficios derivados de la explotación agrícola, minera y energética, o con la captura de rentas vinculadas con actividades ilegales como el contrabando y el narcotráfico. Por otro lado, están los factores políticos: el cierre de los espacios de participación; el persistente rechazo, instrumentalización, asedio y ataque a las formas legítimas de organización social, de oposición y de reclamo, o la cooptación e instrumentalización de la institucionalidad pública en función de intereses privados, o para amparar la ilegalidad.
La variedad de intereses en confrontación explica también la multiplicidad de poderes, grupos y ejércitos enfrentados. Estos, a su vez, se transforman con el paso del tiempo: no solo cambian sus discursos, estrategias y modalidades de violencia, sino que sus alianzas, modos de relación con la población, presencias y dominios territoriales también mutan.
A pesar del gran dinamismo del conflicto armado, hay aspectos recurrentes. Estos configuran las continuidades de la guerra y aparecen de manera reiterada en los diagnósticos que la explican. Entre otros, se cuentan la concentración de la tierra que impide resolver el problema agrario; la presencia desigual del Estado en las periferias del país, aunado a una integración territorial precaria y un creciente abandono del país rural; la prevalencia de una economía extractiva que no solo desconoce los derechos de sus legítimos e históricos propietarios, sino que depreda, arrasa y acumula sin generar un desarrollo social sostenible.
Los problemas persisten a tal punto que en la historia del conflicto armado encontramos esfuerzos reiterados por afrontarlos. Muchos de
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