hunde y caemos en falacias de la trascendencia. «¿Qué apren-
derán de mí cuando me vaya?» de repente se convierte en
«¿Me recordarán como el mejor de todos?».
“Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser
vivida. En el fondo, sabía que poco importa morir a los trein-
ta años o a los setenta, pues, naturalmente, en ambos casos,
hombres y mujeres vivirán y así durante miles de años.” —Al-
bert Camus, El Extranjero (p.115-116)
Esto podría interpretarse como algo oscuro y deprimente.
Pero también puede percibirse como todo lo contrario. Si tanta
gente ha vivido antes y vivirán después, entonces no importa
realmente si estamos bien o mal. ¿O sí?
Lo que quiero creer
“Nunca serás feliz si continúas buscando en qué consiste
la felicidad. Nunca vivirás si estás buscando el sentido de la
vida.” ― Albert Camus
Un sentido de vida universal no puede ser universal. Con la
palabra sentido intentamos responder la pregunta ¿para qué?.
Somos demasiado pequeños para siquiera entender por qué
estamos aquí, así que ¿cómo esperamos responder semejante
pregunta? ¿No sería mejor preguntarse si todo tiene que tener
un sentido? (Sí, me estoy quejando del utilitarismo otra vez)
La mejor respuesta que pude encontrar es ésta. Como en la
la historia de Calígula, el único sentido es el camino para en-
contrarlo. Justo como cuando se viaja en coche: es la carrete-
ra lo que lo hace divertido. Puede que no sepamos a dónde se
dirige, o cómo empezamos o cuándo termina. ¿Pero no es eso
lo que nos gusta de las películas, por ejemplo? Ese sublime
misterio es lo que nos mantiene vivos. Podremos nunca en-
contrar respuestas, pero preguntarse cosas es suficiente para
llenar la soledad con la que Dios nos dejó. Al menos por un
rato.
Conclusiones sin terminar, sin sentido, insatisfactorias,
incompletas y personales
(Principalmente tomadas de Frédéric Lenoir)
“No hay viento favorable para quien no sabe a dónde se
dirige.” (Sneca)
La felicidad llega cuando aprendemos a elegir. Significa
que debemos dar una jerarquía. Significa que tenemos que
aceptar la dirección y el significado que la decisión traerá.
Significa que somos temerosamente libres, pero no debería-
mos tener miedo. De hecho, ni siquiera es necesario alcanzar
nuestras metas. Como dije antes, el sentido llega por sí solo
mientras construimos el camino por el que queremos andar,
mientras escribo estas palabras esperando que tengan un im-
pacto en ti. ▪
Sara Baruqui
Autarquía
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