ASPECTOS DESTACADOS DE LAS GUÍAS 2010 AHA | Page 23

S VA P E D I ÁT R I C O Motivo: Es necesario disponer de más datos para identificar la dosis de energía óptima para la desfibrilación pediátrica. Los datos disponibles sobre las dosis de energía efectivas o máximas para la desfibrilación pediátrica son limitados, pero algunos de ellos sugieren que unas dosis superiores podrían ser seguras y más efectivas. Dado que no hay suficientes pruebas para avalar un cambio, la nueva recomendación es una modificación menor que permite usar dosis más altas hasta llegar a la dosis máxima que la mayoría de los expertos consideran segura. Limitación del oxígeno a los niveles normales tras la reanimación 2010 (nuevo): Una vez restablecida la circulación, monitorizar la saturación de oxihemoglobina arterial. Cuando se disponga del equipo apropiado, puede ser razonable ajustar la administración de oxígeno para mantener la saturación de oxihemoglobina a un valor igual o superior al 94%. Siempre que se cuente con el equipo apropiado, una vez restablecida la circulación espontánea conviene ajustar la Fio2 a la concentración mínima necesaria para conseguir una saturación de oxihemoglobina arterial igual o superior al 94%, con el fin de evitar la hiperoxia y garantizar una administración adecuada de oxígeno. Dado que una saturación de oxihemoglobina arterial del 100% puede equivaler a una Pao2 de entre 80 y 500 mm Hg aproximadamente, por lo general es apropiado disminuir la Fio2 si la saturación llega al 100%, siempre que se pueda mantener la saturación a un valor igual o superior al 94%. 2005 (antiguo): La hiperoxia y el riesgo de sufrir lesiones de reperfusión se abordaron de manera general en las Guías de la AHA de 2005 para RCP y ACE, pero las recomendaciones para ajustar la dosis del oxígeno inspirado no eran tan específicas. Motivo: En efecto, si hay disponible un equipo que permita hacerlo, conviene ajustar el oxígeno para mantener la saturación de oxihemoglobina a un nivel del 94% al 99%. Los datos sugieren que la hiperoxemia (es decir, un nivel elevado de Pao2) aumenta el daño oxidativo que se observa después de una isquemia-reperfusión, como ocurre al reanimar a la victima de un paro cardíaco. El riesgo de daño oxidativo se puede reducir ajustando la Fio2 para reducir la Pao2 (esto se consigue monitorizando la saturación de oxihemoglobina arterial) al mismo tiempo que se garantiza un nivel arterial de oxígeno adecuado. Datos recientes de un estudio5 realizado en adultos han demostrado una peor evolución con hiperoxia tras la reanimación de un paro cardíaco. Reanimación de lactantes y niños con cardiopatía congénita 2010 (nuevo): Se han añadido indicaciones específicas de reanimación para el tratamiento del paro cardíaco en lactantes y niños con ventrículo único anatómico, fisiología de Fontan o hemi-Fontan/Glenn bidireccional e hipertensión pulmonar. 2005 (antiguo): Estos temas no se abordaban en las Guías de la AHA de 2005 para RCP y ACE. Motivo: Cada una de las variantes anatómicas específicas asociadas con la cardiopatía congénita plantea un reto distinto para