Argumentos Socialistas Nº 1 JULIO 2013 | Página 42

Libros
conocidos hasta finales de los 60. Son fundamentales para esclarecer aspectos de El Capital mal interpretados por el marxismo tradicional.
El crack del 29 mostró que la economía autorregulada poseía unos límites que ponían en peligro al propio sistema. El capitalismo comprendió la necesidad de superar su forma liberal. Naturalmente cuando digo“ comprendió” lo hago metafóricamente pues el capitalismo es un sujeto automático sin conciencia que evoluciona de acuerdo con sus principios constitutivos y, eso sí, genera la conciencia de las personas que viven en él. Por cierto, estos dos aspectos parecen olvidarse hoy cuando se afirma que lo que acaece es resultado de la conspiración de unos cuantos financieros, o cuando se piensa que la crítica al sistema se puede realizar desde fuera de él. Al liberalismo decimonónico le sucedió un capitalismo con fuerte intervención estatal que sirvió para generar un gran crecimiento de las plusvalías. Esta situación facilitó la expansión del Estado de bienestar, dando la impresión de que la política había logrado el control de la economía. No en vano fue llamado“ pacto social de posguerra”. La convicción en la izquierda de la existencia de un tiempo en que la política controló a la economía la conduce a la melancolía y a la persistente pregunta: ¿ por qué ahora no?
El capitalismo ha seguido su desarrollo cuasiautomático entrando en una nueva fase a partir de los años 70. En este proceso se ha ido reduciendo el Estado de bienestar allí donde se constituyó, con independencia de si gobernaban partidos conservadores o socialdemócratas. A esta situación acompañó el hundimiento de los países comunistas. Hundimiento que tampoco la izquierda ha sabido analizar. Eso sí, se atribuye cínicamente el hipotético bienestar de occidente al miedo de la burguesía a la ruptura del supuesto“ pacto social” al poner las masas su mirada al envidiable modo de vida de la URSS. La situación actual es la de“ un proceso de globalización y concentración del capital en un nuevo y muy abstracto nivel muy alejado de la experiencia real”( Postone) y un claro declive de las instituciones de los tradicionales centros de poder: Estados, sindicatos, partidos, etc. Y en la gente una confusa percepción de que el sistema no puede, ni podrá cumplir aquellas promesas sobre las que se sustentó y que le permitió un amplio consenso sobre su carácter positivo y benefactor: trabajo para todos, un salario suficiente para poder participar en la sociedad de consumo y acceso a la sanidad, educación y vivienda.
Para realizar la critica que proponemos repensando a Marx podemos ayudarnos con las reflexiones de Postone, Kurz, Harvey y otros. También es preciso dejar de lado los planteamientos marxistas tradicionales que analizan a la sociedad fundamentalmente en términos de relaciones de clase, relaciones estructuradas por la propiedad privada de los medios de producción y por una economía regulada por la mercancía.
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