Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 68

las cosas venían de sus raíces indígenas. La vida de Vallejo era lleno de miseria y su literatura demuestra la injusticia hacia los pobres y indígenas por la vida que tristemente tuvo; “ya que nació, vivió, y murió en la más abyecta miseria” (Garganigo 401). En el año 1923, Vallejo publicó una de sus obras más famosas, Trilce. En este libro, el usa la imagen de un ave marina alcatraz. Volviendo a la última obra de Arguedas no terminada, Arguedas construyo su novela inconclusa alrededor del pez anchoveta. “La apariencia del alcatraz y el anchoveta como figuras importantes en el texto les permitió a Vallejo y a Arguedas tematizar un encuentro entre lo “local” y lo “global” en una manera extremadamente concreta, creando las condiciones en que se encuentran las interacciones entre la vida particular de un individuo y las determinaciones general de la sociedad” (Cerna-Bazán 2). Como José Cerna-Bazán nos dice: “Las figuras importantes de las dos obras desempeñan una parte esencial en la economía y en la sociedad de Vallejo y Arguedas, por lo tanto constituyendo puntos críticos de la incongruente sociedad que surge de la desigualdad del capitalismo del Perú” (Cerna-Bazán 2). Lo que uno tiene que reconocer es que Vallejo tiene el alma del indio indígena. La nostalgia siempre está presente en los textos de Vallejo, la nostalgia que cada indio siente hoy en día. Arguedas dedico su vida en tratar de cambiar la mentalidad de esos individuales que repugnaban la cultura y el lenguaje indígena. Arguedas, al igual que Vallejo, vivió con la nostalgia de la cultura perdida y la añoranza de un cambio, un cambio que les permita tener fe en que la sociedad todavía pueda abrir sus ojos y aceptar la cultura olvidada. Vallejo tiene en su poesía el pesimismo del indio. El pesimismo de Vallejo, como el pesimismo del indio, no es un concepto sino un sentimiento. Tiene una vaga trama de fatalismo oriental que lo aproxima, más bien, al pesimismo cristiano y místico de los esclavos. (Mariátegui 312-313) Uno debe tomar en cuenta que la sociedad hizo muy poco para darle a Vallejo un tipo de esperanza que algo bueno puede llegar en su vida. La sociedad lo dejó desamparado, fallándole igual como le falló a Arguedas y a los indígenas que no tienen poder para defenderse del capitalismo en el Perú. La vida llena de tristeza puede llevarlo a uno al borde de la muerte o convertirlo en un ser que cuestiona su existencia. Se puede decir que la añoranza a las formas tradicionales de la vida andina hizo que suplicara un estatismo social, en abierta contradiccion con la adhesión al socialismo de Arguedas. El mismo socialismo que José Mariátegui tanto admiraba y abogaba. A diferencia de Vallejo y Arguedas,