Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 69

Mariátegui no era mestizo pero sí comprendía la injusticia de su país porque nació en la pobreza. El tuvo la suerte de salir de esa pobreza pero todo gracias a su propia voluntad, ya que era autodidacto y no le fue permitido ingresar a la escuela secundaria: Su primer introducción a la política es a través del periodismo que ejerce en Lima. Su creciente interés en el socialismo y su abierto apoyo de los derechos de los trabajadores causa fricción con el gobierno dictatorial de Augusto B. Leguía, y este le ofrece dos alternativa, la cárcel o un viaje a Europa. Después de testimoniar los años de pos-guerra en Europa y haberse instruido a través de voluminosas lecturas socio-políticas, Mariátegui vuelve al Perú en 1923 siendo un marxista convencido. (Garganigo 463) Sus ideas son realistas y basadas en su conocimiento de un Perú que no puede avanzar como país si no se resuelven los problemas de desigualdad social. Mariátegui dice en su libro, 7 Ensayos de Interpretaciones de la Realidad Peruana, “que el problema de la tierra esclarece la actitud vanguardista o socialista, ante las supervivencias del virreinato” (Mariátegui 53). Es decir que Perú es fundado en sistemas feudalistas todavía que no permite los avances democráticos y liberales que se trate de imponer en el país. Mariátegui interpreta la situación económica y social que el Perú tiene hoy en día tratando de hacer entender a la gente que el Virreinato no puede sobrevivir en “perricholismo.” La única manera en cómo puede vivir este sistema es en el feudalismo. El termino feudalismo fue rechazado por Karl Marx, porque la concepción tradicional del feudalismo como un conjunto de feudos y las relaciones entre la élite hizo hincapié en la explotación de los señores de los campesinos como la esencia del modo de producción. Como Mariátegui volvió a Perú, desde Europa, un marxista convencido, los campesinos en este sistema social serian los pobres, y los indígenas que son rechazados por la sociedad. La raza indígena es una raza que está basada en la agricultura porque para ellos la vida viene de la misma tierra. La tierra no era de nadie, porque no tenía dueño; todos trabajaban por el bienestar de todos. Mariátegui menciona que la economía en que los indígenas de raíces incaicos vivían era un sistema de comunismo que fue destruida de sus formas aborígenes para ser substituido por un sistema que no supo mejorar la equivalencia. Bajo una aristocracia indígena, los nativos componían una nación de diez millones de hombres, con un Estado eficiente y orgánico cuya acción arribaba a todos los ámbitos de su soberanía; bajo una aristocracia extranjera los