-Efectivamente, me marcho, estoy cansado. La jornada fue intensa… entonces vamonos, que ya es tarde contestó Mariano.
-Pero antes, llamen a Martín y a Fiorella, que quiero sacar una foto, quiero ver si mi cámara todavía sirve
-indicó Josefina.
-¡Par de tórtolos! ¡Martín, Fiorella! -gritó Pomares a todo pulmón.
-¿Escuchaste? Nos llaman -le dijo ella a Martín.
-Seguro que ya se marchan. Vamos a despedirnos, -y el poeta tomó de la mano a Fiorella y aparecieron
con rostros tiernos e inocentes en la mesa.
-Una foto muchachos, quiero sacar una foto y hay que pagar la 7VV