Aquí y Allá Apr. 2014 | Seite 51

-¿Te voy a volver a ver? -preguntó ella. -Es posible -respondió él-, debo viajar a Nueva Delhi. Prefirió no continuar la conversación y besarlo hasta que se agotara el último minuto de la noche. Mariano Castillo regresó triunfante a la mesa. Pomares le dirigió una mirada maliciosa y Mariano sonrió con la misma perversidad. -Después de todo, el arte contemporáneo tiene su estilo -dijo el pintor. German y Josefina soltaron una estruendosa carcajada. -Bueno, es tiempo de irme -avisó Mariano-, aquí les dejo mi aporte a la mesasa -sacó tres billetes que inmediatamente Josefina agarró. -¿Entonces vos llevás a Don Nacho? -interrogó la fotógrafa. -Ja, ja, ja… bueno veamos que dice él -repuso Mariano. -Que lo lleve, ahora es su putilla -añadió German. -¡Callate!, ¡sos un imprudente! -le reprendió Josefina. -Hablando del rey de Roma…Nacho, ¡querido!, hablábamos de tu parte para pagar la cuenta. -¡Claro, claro!, aquí está -y le entregó el dinero algo nervioso y sudoroso a Josefina-. ¿Quién me lleva a mi casa? -dijo el periodista. -¡Mariano, por supuesto! -agregó con sarcasmo German. -Bueno, Mariano, o yo si lo prefieres -repuso Josefina. -Si Mariano está de acuerdo… pues me voy con él. Ya es tarde y parece que ya te vas ¿no? -preguntó viendo al pintor.