Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 50

Y fue como por arte de magia, de esa magia inusual que brilla en una noche de tragos, que Martín y Fiorella desaparecieron y se encontraban a medias ropas dentro del escarabajo rojo tambaleándolo de un lado a otro, con las ventanas empañadas de amor súbito y la voz de Billie Holiday a lo lejos. -¡Basta de chismes por el momento! ¡Un trago más y la naturaleza me llama! -exclamó ceremonioso Nacho Oveja. Se puso de pie y caminó en dirección al toilette de El Panalushky. Comenzó desabrochándose la faja, se bajó los pantalones y el calzoncillo hasta las rodillas dejando escapar a su ser por el orificio de su pene, cuando fue brutalmente sorprendido por la retaguardia con los dones eróticos de Mariano Castillo. -Ahora sí vamos a dejar los chismes Don Nacho. Vamos a acomodarnos al placer, vamos a dejar el bla, bla y vamos a gozar -le dijo el pintor con los ojos achinados y rojos, en posición de ataque, sosteniendo por detrás y de la cintura a Nacho-. ¡Vamos, vamos, vamos! -arremetió sin piedad . Y en el espejo del baño se podía ver a media luz el perfil de Nacho Oveja como ido, como hipnotizado, como poseído por alguna extraña fuerza que le proporcionaba felicidad eterna. -¡La noche ha sido un éxito! -sentenció Pomares a Josefina-. Nuestros amigos están disfrutando… y vos y yo… ¡Querida!, ¿qué pasa entre vos y yo? ¿Por qué soy víctima de tu frialdad? -preguntó Pomares a la fotógrafa. -Lo nuestro se acabó y no empecemos, que esa pequeña temporada en el infierno la vivimos hace mucho tiempo. ¡Ay ya German por favor! Mejor busquemos cómo pagar la cuenta. -¡La cuenta! ¡La guillotina! Esperemos a los demás o mi bolsillo desfallecerá -explicó Pomares, con lo que Josefina estuvo de acuerdo. La física es una ciencia maravillosa. Velocidad es igual a distancia sobre tiempo. Y en otro tiempo, a otra distancia y a otra velocidad estaban Martín y Fiorella, ahora recostados en la trompa del volkswagen rojo, con los rostros al cielo arrancando estrellas, repartiéndose planetas lejanos.