Aquí y Allá Apr. 2014 | Page 45

en el aire y las mesas lucían ansiosas de aventura. Se parquearon, se bajaron ya con unas copitas de tinto en la sangre, echaron un vistazo y decidieron instalarse. Entre todos juntaron dos mesas y ordenaron una botella del whisky chileno de los hermanos Watson para cambiar el sabor del vino. Martín se sentó al lado de Fiorella y ella junto a Pomares y este junto a Josefina y Josefina junto a Tamara y esta junto a Natalia y Natalia junto a Mariano quien estaba próximo a Nacho Oveja que cerraba el círculo con Martín. La conversación inició en el Paris tecnológico de hoy en día de Martín comparado con aquel bohemio y tradicional Paris de la adolescencia de Pomares. Fiorella masculló dos tres preguntas referentes a la tradición poética francesa e hizo hincapié en Rimbaud, a lo que Martín y Pomares respondieron explayando sus teorías personales sobre la vida del poeta precoz. -Era un homosexual frustrado, lo que necesitaba era una buena culeada, pero, ¿qué podía esperarse de un cursi como Verlaine?, -dijo Pomares para luego sorber un profundo trago de whisky. -No me lo parece German, no creo que Verlaine fuera un cursi y segundo no creo que Rimbaud estuviera frustrado. Gay o no, Rimbaud estaba decepcionado, pero con el tiempo lo superó y entendió que había algo más allá de la poesía. -Vos y el más allá, ya venís con esos cuentos cristianos de aparecidos y sensaciones espirituales elevadas. Rimbaud era un prosaico, un niño despierto sexualmente al que le encantaba que se le mamaran. -A lo que siguió una estruendosa carcajada de Pomares y una sonrisa resignada de Martín. -¿Ves Fiorella?, con este hombre es imposible, -ella le asintió y vació la botella de whisky. -¡Mesero! ¡Mesero! Otra botella del mismo por favor, y le voy a pedir que se esté pendiente para que cuando se acabe ésta, nos traiga la otra -ordenó Pomares. Tamara cuestionó el modus operandi de Josefina. Natalia trató de persuadirla ante la