EL LEGADO DE LA OPRESIÓN
Emilie Holmgren
En la película También la lluvia (2010), dirigida por la catalana Iciar Bollaín, un equipo de
filmación que está rodando una película de Cristóbal Colón y su conquista del nuevo mundo, viaja a
Bolivia para filmar. La producción de la película se realiza en el contexto de la privatización del agua en
Bolivia. El director, Sebastián, y el productor, Costa, se enfrentan a las protestas en Cochabamba,
Bolivia, contra esta privatización. Daniel, el actor e indígena dirige el movimiento de las protestas.
También la lluvia presenta dos mundos—la historia del encuentro entre Colón y los indígenas en el
Caribe con el comienzo de la colonización, y la lucha de Cochabamba contra el gobierno entre los años
2000 y 2001. El trasfondo de la película de Bollaín representa lo que ocurrió en Bolivia, en el año 2000.
La subvención del agua resultó en un aumento de 300% en el costo de ésta y la gente resistió. En la
guerra del agua, la gente se le prohibida recolectar el agua de la lluvia, y el gobierno usaba la fuerza
para proteger los intereses de las corporaciones extranjeras. A través de la técnica meta-cinematográfica
se crean diferentes niveles diegéticos y los elementos parecidos que comparten estos niveles, con un
paralelismo. El carácter auto-reflexivo produce la ambigüedad temporal y espacial que permite al
espectador hacer las conexiones entre los males del colonialismo del pasado, y la explotación y las
injusticias producidas por el neoliberalismo del presente.
Hay escenas en la película en que el pasado parece irrumpir en el presente para comunicar y
enfatizar la idea de que las situaciones y persona