algunas ideas no se dicen por miedo al juicio, por no sonar“ profesionales” o por romper con lo esperado. Sin embargo, esas ideas incómodas suelen tener algo valioso: hacen que todos vean el problema con otros ojos. Por esta razón, el verdadero valor no está en que una idea sea“ buena” desde el principio, sino en que abra una conversación que no existía. En que provoque. En que incomode lo suficiente para que alguien diga:“ espera...
¿ y si …?” Jugar con lo improbable hasta que algo haga clic El pensamiento creativo no es un salto al vacío, sino una serie de combinaciones improbables que, de pronto, revelan algo nuevo. La lógica suele llevar del punto A al B, pero la imaginación salta del punto A al Z... y luego inventa el resto del alfabeto. Así, explorar ideas que suenan ridículas no es perder el tiempo, es ampliar el mapa mental. Es como mezclar ingredientes sin receta hasta dar con una nueva fórmula. La diferencia entre una locura y una solución brillante está en probarla desde el ángulo correcto. La estrategia puede comenzar con una pregunta absurda Pocas ideas nacen de problemas bien planteados. La mayoría nacen de preguntas que, en teoría,“ nadie debería hacer”: ¿ y si combinamos esto con
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