Gastronomía y turismo – Destinos con sal y pimienta
sabiendo que va a ser violada es la pauta central discursiva de las sociedades occidentales y la lógica por medio de la cual se puede establecer un régimen disciplinario. La vigilancia y el castigo corrigen la desviación dándole a la norma mayor legitimidad para que la elite mantenga el monopolio de los medios productivos( Foucault, 2001; 2006; Skoll & Korstanje, 2012, Baudrillard, 1995; Coulter, 2012). Como un rito de pasaje, la hospitalidad se encuentra orientada a disciplinar el cuerpo del huésped ya sea por el pedido de visa o por ciertos requisitos que el estado anfitrión exige, y en este proceso, la imposición de la lengua nativa se convierte en el primer acto de violencia. En este proceso, el huésped debe subordinarse a las normas del anfitrión( Korstanje & Olsen, 2011).
Los aportes de algunos turismólogos llevan a suponer que la hospitalidad debe ser comprendida como un intercambio de beneficios entre dos o más partes. Cuando prima el dinero debe hablarse de hospitalidad comercial( Lashley & Morrison, 2001). No obstante, dicha afirmación ha sido ampliamente refutada por la historia antigua quien demuestra que no sólo los antiguos mantenían prácticas de hospitalidad muy similares a las de hoy( Korstanje, 2013) sino que se acudía a ella como un mecanismo de protección inter-tribal( Huizinga, 1964). La hospitalidad es una sola y muta en sus dimensiones pero no hay nada como hospitalidad comercial y hospitalidad no comercial. En perspectiva, si el hogar representa la base segura de la persona, los viajes se sitúan en el otro extremo( Waldenfels, 2005). Las antiguas comunidades desarrollaban pactos de hospitalidad para protegerse de invasiones de terceros, pero también una vez venida la paz, para intercambiar mercaderías y personas. Con el advenimiento del Imperio Romano, estas instituciones de hospitalidad comenzaron a ceder paso al Patronato( Balbin Chamorro; 2006; Ramos y Loscertales, 1948; Rivero, 1993; D ´ Ors, 1953; Ettiene, La Roux & Tranoy, 1987; Korstanje & Olsen, 2011).
Lejos de desaparecer como afirman algunos pensadores actuales, la hospitalidad ha persistido a lo largo del tiempo, tal vez en pos de otra institución igualmente conocida y aceptada, la visa. Derivada del latín Visum, la visa implica que el estado anfitrión pueda visualizar( ver) a quien está albergando, sus intereses, patrimonio e historia. A grandes rasgos, el pedido de visa no sólo confiere al estado cierta seguridad sino que activa una reciprocidad entre estados. Por ejemplo, es muy común ver avances en las cancillerías donde ambos estados se comprometen a no pedir visas a sus respectivos ciudadanos, como también el caso contrario, cuando un estado A presionado por el maltrato a sus pasajeros a manos de otro estado B se compromete a reglamentar y / o restringir sus políticas migratorias hacia los viajeros de ese estado B. Cualquiera sea el caso, la hospitalidad trasciende al dinero y a lo comercial. Empero no queda resuelto aún, ¿ qué rol juega el alcohol en este proceso de reciprocidad?
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