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20 – Fronteras de la hospitalidad
¿ ES LA CONTRADICCIÓN UN VALOR ANGULAR EN OCCIDENTE?
La contradicción es un valor estético central en la cultural occidental. En un sentido, los estados promueven campañas de consciencia prohibiendo a los adolescentes el exceso de velocidad, pero al mismo momento autorizan las películas que hacen del exceso de velocidad un atractivo como Rápido y Furioso, etc. Los delitos sexuales son castigados severamente pero la pornografía que los inspira es legal. La misma relación puede hacerse con el consumo de alcohol. El estado advierte a los jóvenes de los peligros del alcoholismo pero manifiesta como valor central el consumo de alcohol en espacios de recreación. A diferencia de Medio Oriente donde el consumo de esta sustancia es mínimo o inexistente, en occidente el alcohol se asocia a la diversión, la camaradería, e incluso a la lealtad. De hecho, hay destinos turísticos orientados exclusivamente al consumo excesivo de alcohol como ser la Isla de Corfu( Grecia), Ámsterdam o los bares londinenses( Timothy, 2000).
Esta paradoja ha sido estudiada por uno de los padres fundadores de la sociología, Emile Durkheim( 1995), quien había reparado en la contradicción entre la norma y el crimen. En las sociedades tribales, la prohibición deviene de la religión y el tabú se hace sagrado. Empero, no sucede lo mismo en las sociedades seculares donde la distancia entre el poder religioso y la comunidad es grande. La ruptura entre autoridad del estado y la lealtad de miembros se encuentra monopolizada por la ley civil. Empero, Durkheim agrega que para que la sociedad se mantenga unida, la desviación produce dos efectos importantes. Por un lado, demuestra lo que puede o no hacerse dentro del ethos social, pero además mantiene unida a la sociedad. Cuando el ladrón roba no sólo deposita su confianza en la propiedad privada, sino que permite a la sociedad demostrar cuán eficiente es su ley. Castigar al infractor, en este caso, equivale a valorizar el orden social y la confianza del ciudadano por su estado. Por ese motivo, el robo y la propiedad se encuentran inextricablemente unidos. Esta misma relación, estudiada en Marx y Engels( 1983) como el fetiche del capitalismo, se corresponde con la posibilidad del sistema productivo de fijar valor sobre lo producido y sobre los actos que del bien deriven. Como bien lo han observado Skoll & Korstanje( 2012), los padres fundadores de la sociología observaron correctamente la relación entre el fetiche y la producción hasta el punto en el cual la desaparición del mundo religioso fue reemplazado por el consumo. En efecto, el humano es un ser de consumo y consumible que hace del peligro la excusa para aceptar el orden económico( Bauman, 2013).
Michael Foucault ha bautizado a esta relación con el nombre de economía de la escasez. Toda economía funciona en base a un riesgo que puede ser definido como una forma mitigada de peligro. Para comprender mejor esto, Foucault introduce la analogía de la vacuna la cual representa un virus inoculado. Si el peligro es el virus, la vacuna es el riesgo( Foucault, 2001). La sociedad teje o construye un imaginario colectivo con el fin de legitimar ciertas prácticas y prohibir otras, pero al hacerlo las fronteras se desdibujan. En otras palabras, situar la norma
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