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Gastronomía y turismo – Destinos con sal y pimienta
cultura, existe consenso en señalar que su uso masivo se instrumenta dentro de lo que puede comprenderse como un mecanismo de“ escape”( Camargo et al., 1997; Donato et al., 1997; Blocker et al., 2003; Dooley & Prause, 1998; Drummond, 1990; Bushman, 1997; Park & Grant, 2005; Meloche & Stanton, 2009).
Asociado a formas de entretenimiento y / o dispersión, beber permite un acto de relación que debe ser regulado. Caso contrario, la conducta del bebedor puede tornarse patológica alcanzando niveles altos de agresividad y conflicto muchas veces asociados al delito( Carr, 2002; Hesse et al., 2008; Forsyth, 2006; Ritchie, Ritchie & Ward, 2009). En parte, su consumo de bebidas se explica por la necesidad de romper con la norma local agobiado por la instrumentalización y el trabajo( MacCannell, 1976; Lugosi, 2007), pero como infiere Roy Rosenzweig no menos cierto es que esa relación es inversamente proporcional. El ocio como construcción social ha contribuido a mitigar los efectos desastrosos del consumo de alcohol en el trabajo. En los inicios, las personas bebían a cada hora y en todo momento lo cual produjo serios problemas laborales. Con el advenimiento de los sindicatos, las vacaciones pagas y la instalación de modas refinadas, beber se constituyó en una práctica exclusiva del ocio donde no sólo no existe obligación sino que la bebida se sitúa como un arma de resistencia frente al orden económico represor( Rozensweig, 1994)
“ Como regla de igualdad y solidaridad, involucrarse en los rituales ha implicado resistencia al individualismo como también a la necesidad de acumulación. De seguro, la mayoría de los juegos de salón han consolidado una experiencia que se afirma sobre el sujeto y los valores privados. Luego de 1800, el historiador W J Rorabaugh considera que beber en grupos … se ha transformado en un símbolo de igualdad. Todos los hombres son iguales frente a una botella. Por ese motivo, los salones de juego daban un tinte individualista, a lo que en el fondo era una experiencia colectiva”( Rosenzweig, 1994: 61).
Siguiendo este razonamiento, como confirman Gomes & Elizalde( 2012) el ocio ha sido durante años una palabra que pocos estudiosos considerados académicos serios quisieron estudiar. No obstante, su poder para poder mantener a la sociedad funcionando, así como para explicar sus asimetrías y arbitrariedades ha sido pasado por alto y continúa siendo hoy una realidad incuestionable. El consumo de alcohol es una práctica que excede la raíz del tiempo libre( ocio) para afianzarse dentro del espacio de la hospitalidad. En tal caso, se debe discutir la ambigüedad de las reglas que la misma hospitalidad propone, ya que por un lado promueve al turista para que consuma alcohol como una forma de escape, pero al mismo tiempo restringe a los locales para que no abusen del mismo.
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