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Gastronomía y turismo – Destinos con sal y pimienta
continuidad de sus propios hogares; y por paradójico que sea que esos lugares públicos asuman el significado de espacios privados, el sentimiento de esos clientes refleja la sensación de estar experimentando la vivencia de un lugar cargado de afectividad, aunque no fuera el hogar propiamente dicho.
Esta perspectiva que percibe los espacios públicos en una dimensión próxima al sentimiento que se puede tener por el propio hogar también es abordada por medio de la arquitectura. Botton( 2007: 107) dice que se tiende a honrar los lugares que están en sintonía con la perspectiva propia y así,“ hablar de hogar en relación a una construcción es simplemente reconocer su equilibrio con nuestra propia canción interior preferida. El hogar puede ser un aeropuerto o una biblioteca, un jardín o un carrito de comida en la vereda”.
La hospitalidad, comprendida aquí como una práctica social y como un intercambio que permite la formación de vínculos sociales( Issa, 2007), es un concepto que se encuentra intrínsecamente relacionado con la alimentación, como un momento de interacción y comunión entre las personas. Para Boutaud( 2011) el gesto de compartir la mesa o una comida con alguien presenta un significado ritual y simbólico superior a una simple satisfacción de la necesidad de alimentarse, convirtiéndose posiblemente en una de las formas más reconocidas de hospitalidad. A esta forma de reconocimiento, de compartir y de intercambiar se la denomina“ comensalidad”.
La comensalidad puede ser definida como la práctica de comer juntos o como indica Rolim( 1997: 3)“ el acto de comer juntos en el espacio de las relaciones de amistad”. El autor se refiere a la comensalidad como un acto que ayuda en la organización de las reglas de la identidad y de la jerarquía social, además de construir redes de relaciones e imponer límites sociales, políticos, religiosos, etc.( Carneiro, 2006).
Esta es una perspectiva importante porque trata sobre las dinámicas de consumo en los establecimientos de alimentos y bebidas y la relación de los individuos( clientes, gestores y empleados) que frecuentan esos espacios. Como afirma Rolim( 1997) los bares y restaurantes son territorios privilegiados de sociabilidad y el acto de comer y beber entre amigos se convierte en una forma de reforzar los lazos sociales de amistad. Este es uno de los significados simbólicos que justifica el hecho de que las personas se reúnan a comer fuera de sus residencias. Asimismo, dichos espacios están impregnados de recuerdos y registros de los diferentes momentos de la historia individual y social. Los bares y restaurantes entrarían en la categorización de espacios abiertos al público en general que son frecuentados para pasar momentos agradables de comensalidad y / o sociabilidad.
Lima( 2010: 10) indica que los restaurantes como espacios implicados en la vida cotidiana urbana terminan por convertirse en medios reveladores de los modos de vida, costumbres y
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