Gastronomía y turismo – Destinos con sal y pimienta
En este contexto cabe incorporar el concepto de apropiación, que consiste en un proceso esencial para que alguien se sienta identificado o que pertenece a un entorno. En ese proceso el sujeto interactúa dialécticamente con el entorno resultando en una transformación mutua, ya que el sujeto actúa sobre el medio modificándolo. Es decir que mientras sucede ese proceso, el sujeto va dejando su marca y al mismo tiempo es marcado por el entorno. Esto se da en la medida en que las transformaciones subjetivas de las vivencias van formando parte de la historia personal del sujeto( Fischer, 1981 citado por Mourão & Cavalcante, 2006)
En síntesis, la apropiación puede ser comprendida como la creación y el origen de un universo de los significados que constituyen la cultura y el entorno del sujeto y que con el correr del tiempo, acaba por transformar un espacio vacío en un lugar significativo. A través de este proceso, el sujeto siente que de alguna forma está ligado al lugar y que éste le pertenece, así como él también pertenece al lugar.“ El proceso de pertenencia y apropiación asociado a un lugar es un elemento formador de la identidad de los sujetos tanto como sus relaciones familiares y sociales”( Mourão & Cavalcante, 2006: 145).
Esto coincide con lo propuesto por Tuan( 1983), quien diferenciando las relaciones de espacio y lugar, indica que el primero es más abstracto y va siendo transformado en lugar a medida que se lo conoce mejor y se lo dota de valor, siendo la perspectiva experiencial uno de los elementos presentes en la construcción del sentido de lugar. Comprendiendo la experiencia como un término que abarca las diferentes maneras a través de las cuales el individuo conoce y construye la realidad. Estas maneras pueden abarcar desde los sentidos más directos y pasivos como el paladar y el olfato hasta la percepción visual activa y la forma indirecta de simbolización. Entonces, la experiencia implica la capacidad de aprender a partir de la propia vivencia.
En esta perspectiva, Bartoly( 2011) destaca que cada individuo tiene la capacidad de estructurar una determinada porción de espacio con sus referencias y su vivencia, y lo convierte en una parte integrante de su experiencia. Partiendo del supuesto de que el individuo es capaz de establecer un sentido de pertenencia en diversas escalas, se observa la incidencia de las diferentes escalas geográficas presentes en lo que se constituye como la producción de un lugar como la casa, la calle, el barrio, la ciudad, etc.
El lugar es producido a partir de la afectividad, de la sensación de pertenencia, del modo como nos adaptamos y nos apropiamos de las realidades globales que se introducen en el lugar, que dan sentido a la propia distribución objetiva de las cosas y de las personas en esa porción del espacio geográfico( Bartoly, 2011: 73).
Tuan( 1983) aborda el concepto de lugar relacionándolo con la subjetividad y las experiencias del individuo, e indica que a través de la experiencia el significado de espacio se
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