Gastronomía y turismo – Destinos con sal y pimienta
preparaba la comida, cantábamos, bebíamos mucho vino y dormíamos felices”( entrevistado 16, 92 años).
Me crié participando de las fiestas. Toda la familia participaba. Era un gran acontecimiento. Venía el sacerdote, daba la misa y el resto del día nos quedábamos alrededor de las mesas comiendo, cantando y bebiendo. Para las mujeres era más“ pesado” pues teníamos que hacer la limpieza. Pero nadie se quejaba. Esperábamos que nunca acabara. Que recuerdos“ de la nonna y de la mía mamma”( entrevistada 2, 88 años).
Un 33,33 % de los entrevistados dijo que participa de las fiestas pero no les produce ninguna emoción fuerte. Lo hacen para no decepcionar a la comunidad y básicamente para obtener ingresos económicos, principalmente para la iglesia y para otras acciones comunitarias.
“ Cuando llega el momento de elegir a los festeiros( trabajadores de la fiesta) me agacho para no ser elegido. Me eligieron tantas veces... Es bonito rescatar los orígenes, la gente se enorgullece, pero el trabajo que da no tiene precio. Los jóvenes deberían involucrarse más en esto...”( entrevistado 10, 77 años).
Una pareja abordada, ambos de 76 años, hablaron con orgullo de los orígenes y manifestaron su temor de que toda esta tradición se pierda con el tiempo.
“ Imagínate que hoy se usa caldo de gallina envasado para hacer el rissoto para no usar tantas gallinas. Si nuestras abuelas estuvieran vivas se morirían de la vergüenza...”
Los demás entrevistados aseguran que existe la necesidad de mantener el recate de la tradición y de la cultura, pero observan que se está convirtiendo en un evento muy comercial, donde el aspecto cualitativo esta dando lugar al cuantitativo.
“ No hay control en el número de fichas( ingresos) vendidas, así se corre el riesgo de que falte comida. La gente“ de afuera” no viene a la misa y a las bendiciones, pero sí viene a comer. Si fuera sólo eso ¡ maravilloso! Pero desperdician y roban comida y cubiertos. Estamos perdiendo el sentido de congregarnos, de la fe y de la cultura”( Entrevistada 26, 35 años).
Al preguntarles por la alimentación cotidiana, el 36,66 % dijo que incluye diariamente en la comida la polenta brustolada o frita, tanto al mediodía como a la noche, con algún tipo de salsa. También preparan fortaia, ensalada de rúcula, pan casero y gemada( bebida realizada con huevos).
222