APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 78
—¿No te gusta el flan? —pregunté
desolado.
Y entonces el mukusuluba movió su
cabeza de un lado para otro,
indicándome claramente con su gesto
que no le gustaba el flan.
Yo sentí de pronto una emoción
inmensa, pues además de descubrir que
al mukusuluba no le gustaban los flanes,
cosa hasta cierto punto normal, acababa
de descubrir algo mucho más
importante, algo… importantísimo: el
mukusuluba era capaz de entenderme.
—¿Puedes entender lo que digo? —
le pregunté para asegurarme.
Y su cabeza se movió despacio un