APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 76

Y los dos nos reímos. C ON UN apetecible flan sobre un plato, me encerré en mi habitación, tomando las precauciones de siempre. Antes comuniqué a todos mis intenciones de estudiar durante el resto de la tarde. Así nadie me molestaría. Abrí el maletero del armario y bajé al mukusuluba. Aparté unos cuadernos que había sobre mi mesa de estudio y lo coloqué sobre ella. Sin darme cuenta, me quedé embelesado durante varios minutos, contemplándolo con detenimiento, hasta que de pronto