APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 70
A NTES DE MARCHARME al colegio, eché
un último vistazo al mukusuluba.
—Desde luego —le dije—, no sé
qué hacer contigo. Si al menos pudieses
decirme cuál es tu comida favorita…
Cerré las puertas del maletero y me
fui al colegio. Durante el tiempo que
duraron las clases no hice más que
pensar en el mukusuluba. No podía
apartarlo de mi mente. Siempre se me
aparecía con esos ojos grandes y
tristones, que me daban la sensación de
estar suplicando comida.
Acabaron las clases de la mañana,
regresé a casa, comí, volví al colegio,