APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Página 71
aguanté con resignación las clases de la
tarde, volví de nuevo a casa… Y durante
todo ese tiempo no cesé ni un segundo
de pensar, pensar, pensar…
«Es lógico que no le guste el
pescado —me decía—. También es
lógico que no le guste el queso. Es más
raro que no le guste una manzana, pero
es posible. Lo más extraño es que no le
guste el pan. Yo creo que el pan le gusta
a todo el mundo. ¿Y por qué no se comió
el pedazo de pan? Tal vez sea herbívoro.
De ser así, tendré que llevarle un poco
de lechuga y cosas por el estilo. Desde
luego, algo tiene que comer. Aunque
tratándose de un mukusuluba… No sé.