APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 69

—Sí. —¿Estás enfermo, Gil? —No, no. Mi madre entró en la cocina porque tenía el biberón de Jesús Jerónimo calentándose al baño María. —Pues si tienes tanta hambre, te puedo preparar… —No, déjalo. Creo que ya se me ha pasado el hambre. Desayunaré lo de siempre. Recogí las rodajas de pescado del suelo y las tiré al cubo de la basura. Luego, corrí hasta el baño para que las mellizas no se adelantasen y me tocase esperar una hora en la puerta.