APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 53
que me había dado después de comer.
—¿Te suenan las tripas, Gilito? —
me preguntó de pronto Riky, con la boca
llena.
—A veces —respondí.
—A mí también. Esta mañana, sin ir
más lejos, comenzaron a sonarme
mientras arreglaba unos desagües. Me
sonaban tanto, que pensé que el ruido
procedía de las tuberías.
Sabina se echó a reír y se atragantó
con un trozo de bocadillo. Acabó
tosiendo y poniéndose colorada.
Riky se acercó hasta el quiosco de
bebidas y compró dos cervezas y un
refresco para mí.