APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 52
abierto.
Nos sentamos en el suelo. Sabina
sacó tres bocadillos de su bolso y los
repartió.
—No tengo hambre —protesté, al
ver que lo que contenía mi bocadillo era
queso.
—Come, que si no te sonarán las
tripas —me dijo Sabina lanzándome una
indirecta.
Iba a decir que no me gustaba el
queso, lo cual era cierto, pero las
circunstancias aconsejaban callarse. Sin
duda, Sabina había llevado esos
bocadillos de queso para tratar de
averiguar qué había hecho con el pedazo