APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 40

olvidado de hablar. Me dio pena del mukusuluba porque pensé que se encontraba muy solo en el mundo. Ser ejemplar único, más que un privilegio, yo creo que es un gran fastidio. Acomodé al mukusuluba en el maletero de un armario empotrado que hay en mi habitación. Tuve que subirme a una silla para llegar hasta allí. Entre las maletas le hice un hueco y, como si me entendiese, le estuve hablando un buen rato: —Aquí podrás estar sin que te descubran. Mi madre sólo abre este maletero cuando salimos de viaje, y