APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 39

—¿Hipólito? ¿Y por qué? —No sé. Me parece un nombre bonito para un mukusuluba. —Pues a mí no. Por supuesto, no llamé Hipólito al mukusuluba. E L MISMO DÍA que el mukusuluba entró en mi habitación, descubrí que no hablaba ni emitía sonidos. Cuando se me pasó la impresión, intenté comunicarme con él. Una y otra vez le pregunté cosas, sin obtener respuesta alguna. Como era ejemplar único y no tenía a nadie con quien comunicarse, tal vez se hubiese