APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 222
—Estábamos ya acostadas, pero de
pronto recordamos que no le habíamos
dado las buenas noches —añadió la
otra.
—Pues recordáis mal —dije—.
Hace un rato le habéis dado las buenas
noches, por lo menos media docena de
veces, delante de mí.
Ellas no quisieron escucharme. Se
agacharon junto al mukusuluba y
comenzaron a acariciarlo y a decirle
cosas que a mí me parecían tonterías.
Yo, sentado en la cama, las miraba y
creo que, aunque no me daba cuenta del
todo, muchas cosas pasaban por mi
cabeza, cosas que me preguntaba a