APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 199

cómo engullía sus revistas. Me incorporé un poco en la cama y sujeté a mi hermano para que no se cayese. —¿Ya las has leído? —Sí. —Pero Sabina no. Y Pepa, la hermana de Riky, tampoco. —Bueno, se harán cargo. Me levanté con Jesús Jerónimo en brazos y me acerqué al mukusuluba. Mi hermano, al verlo, se puso a dar saltos y estiraba sus bracitos para cogerlo. —Estate quieto —le dije—. Que te vas a caer. Creo que Jesús Jerónimo también estaba cautivado por el mukusuluba.