APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 200
E NCONTRÉ EL CUARTO de baño libre y
las mellizas levantadas.
—¡Gil! ¡Gil! —me llamaron desde
la puerta de su habitación—. ¿Puedes
venir un momento?
Me
acerqué
cansinamente,
frotándome los ojos con los puños.
Tenía sueño y estaba desconcertado. Las
mellizas me enseñaron una caja de
zapatos con algunas postales en su
interior.
—Son postales —dijo una de ellas.
—Cuando desaparecieron nuestras
postales
empezamos
una
nueva
colección —añadió la otra.