APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 195

mukusuluba. Bueno, tal vez él escuchó mis palabras; de ser así, seguro que me comprendió sin dificultad. A NADIE SE le pasó por la imaginación echar de casa al mukusuluba. Al contrario, todos estaban encantados con su presencia. Desde aquel día, por supuesto, no tuve necesidad de volver a esconderlo en el maletero. El mukusuluba ocupó un sitio de honor en mi habitación, debajo de la ventana para que no le faltase luz, y al lado del radiador de la calefacción para que se sintiese calentito en los fríos días de