APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 188

palabras. No sé… Pero todos, en silencio, sin lanzarme un solo reproche y sin pedirme una sola explicación, me siguieron hasta mi cuarto. Una vez allí, coloqué una silla ante el armario, me encaramé a ella y abrí las puertas del maletero. Cogí con mis manos al mukusuluba y lo bajé de la que había sido su morada durante días. Con cuidado, lo deposité sobre mi mesa de escritorio. —Es un mukusuluba, un mukusu… —dije a modo de presentación—. Sólo come papel y madera. Entonces fue cuando descubrí las caras de mi familia. Todos tenían los