APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 189
ojos exageradamente abiertos y miraban
al mukusuluba sin pestañear. Sus bocas
también se habían abierto de par en par
y, sin esfuerzo, podía vérseles hasta la
campanilla. Pensé que formaban un
cuadro perfecto, titulado Sorpresa.
También pensé que, en cuanto se les
pasase el asombro, cosa que no podía
durar demasiado, tendría que ir
pensando
en
despedirme
del
mukusuluba, mi amigo.