APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 184

—Esta mesa está más alta —dijo al cabo de un rato. —Imposible —dijo mi madre. Entonces mi padre volvió a poner y a quitar los codos unas cuantas veces, y añadió: —Pues si la mesa no está más alta, quiere decirse que son las sillas las que están más bajas… Y mi padre se levantó de la silla, dio dos pasos hacia atrás y se quedó mirándola. Luego, se agachó hasta ponerse a gatas, se acercó a ella y detuvo la mirada en el extremo de sus patas. Un grito enorme atronó el salón: —¡Qué estoy viendo!