APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 183

catástrofe. Y se produjo, claro, a la hora de la cena. Todo empezó mal. De primer plato había sopa, y de segundo pescado. Al sentarme en la silla, noté que la mesa me quedaba más alta que en otras ocasiones. Me estiré cuanto pude para evitar que los demás se fijasen. Pero ya todos habían notado algo raro. Bajé la cabeza y los miré de reojo. Corrían las sillas y se acomodaban una y otra vez, como si no encontrasen la postura adecuada. Mi padre ponía y quitaba los codos de la mesa, como queriendo descubrir con este gesto lo que estaba pasando.