APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 179

y de acercarme hasta la cuna de Jesús Jerónimo. El pequeño había deshecho el pedazo de pan que le había dado, y ahora jugaba con las migas húmedas pegadas a sus deditos. Al verme, comenzó a reírse. —No te puedes imaginar el problema tan grande que tengo —le dije —. Si fueses mayor, podría compartirlo contigo. Y le conté todo lo que me había sucedido desde que el mukusuluba apareció en la ventana de mi habitación, a pesar de saber que no podía entender ni una sola palabra de lo que le decía.