APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 159
—Yo no he visto ninguna.
—¡Mentiroso! —me acusaron las
mellizas.
Mi madre entonces comenzó a
buscar por todas partes. Abrió las
puertas del armario de par en par y miró
entre la ropa. Mi corazón latía a toda
velocidad, tan deprisa y tan fuerte que
podía sentir sus latidos martilleando mis
sienes. Por fortuna, no reparó en el
maletero.
Al cabo de unos minutos, cansada de
buscar, miró su reloj y me dijo:
—¿Por qué has vuelto tan tarde a
casa? ¿Dónde has estado?
—Con Sabina y Riky.