APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 158
había olvidado quitar la silla de la
puerta.
—¡Abre inmediatamente! —decía mi
madre.
Yo, claro, abrí inmediatamente.
Mi madre entró deprisa y se situó en
el centro de la habitación. Miraba a
todas partes, como buscando algo. Las
mellizas se habían quedado en el umbral
de la puerta.
—¿Dónde están las ramas? —
preguntó al fin mi madre.
—¿Qué ramas? —me hice el
despistado.
—¡Las ramas! ¡Las ramas que han
visto tus hermanas!