APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 157
—Y Gil ha vuelto con un montón de
ramas —añadieron.
—¿Ramas? —se extrañó mi madre.
—Sí, ramas de árboles. Las traía
atadas con una cuerda y se metió en su
habitación con ellas.
Luego oí las pisadas de mi madre
por el pasillo y, al momento, sentí cómo
el picaporte de la puerta empezaba a
moverse violentamente. Minutos antes
había subido todas las ramas al maletero
del armario y las había colocado allí
como mejor había podido. Para ello tuve
que empujar las maletas hacia el fondo y
comprimir al mukusuluba contra una de
las paredes. Pero con los nervios se me