APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 156
6
C reo que aquélla fue la regañina más
grande que me he llevado en mi vida, y
eso que ya me he llevado unas cuantas, y
de las buenas.
Si las mellizas hubiesen mantenido
la boca cerrada, no habría sucedido
nada. Yo creo que mi madre ya no se
acordaba del castigo que me había
impuesto por lo del libro de cocina.
Pero las mellizas, en cuanto ella regresó
del mercado, dijeron a dúo:
—Hemos cuidado a Jesús Jerónimo.
—Así me gusta.